MODA VINTAGE, UN PLAN DIFERENTE EN MADRID

mercado de motorres

¡Buenos días nenitos!

¿Qué tal vuestro fin de semana? El mio ha estado cargado de planes, y ¡grandes reencuentros!

Que curiosa es la vida, y que caprichosa a la vez, así, sin avisar, vuelve a traer al presente experiencias y sensaciones que fueron quedando en alguna parte de los recuerdos, muy cerquita de la zona del olvido, donde los recuerdos dejan de ser algo consciente y se convierten en “déjà vus“.

Y así, de repente, lo que parecía un déjà vu ya no lo es más, y sale del olvido y vuelve a ser presente, trayendo con fuerza sentimientos que ya no existen, pero que vienen acompañados de familiaridad, de nostalgia, envueltos con ese embrujo del pasado. Dicen que es mejor no remover el pasado. Yo no lo creo, para bien o para mal el pasado que no queda bien cerrado vuelve, a veces de manera consciente, a veces como una pelusa pululando y anclándose a sentimientos presentes, porque si el pasado no está bien cerrado condiciona el presente, mucho.

Yo tengo tendencia a meter el pasado en cajas, le pongo la tapa y lo subo al altillo. Últimamente me doy cuenta de que no es una gran estrategia, antes o después vuelve. Y este fin de semana y por caprichos de la vida he destapado una caja y me he asomado hasta el fondo. Catorce años llevaba cerrada, y, al abrirla ha sido genial, y me ha hecho reafirmar que los dolores del alma deben doler, que es el único camino para soltarlos y ser libres. Remover el pasado, cerrar ciclos, o quizás continuar los que quedaron a medias. Ahí esta la clave para sentirse libre.

¡Benditas casualidades de la vida, la alegría que dan!

Bueno al grano, que me lío y no os enseño un plan super chulo. El segundo fin de semana de cada mes (ojo, solo el segundo), en el Museo del Ferrocarril (Paseo Delicias, 61) hay un mercadillo Vintage, la entrada es gratuita, hay ropa diferente, y se pueden encontrar auténticos chollitos. A los que tengáis churumbeles os encantará, ya que a la vez que compráis algún caprichillo se pueden ver los trenes del museo. Y para finalizar la visita, hay un montón de furgonetillas creando un “street food market”, un espectáculo para la vista, y un placer para la hora del vermut. Como dato curioso os comento que en la zona de la comida no se puede pagar en euros, tienen su propia moneda. ¡Otro plus para ir con niños! Para ellos es como jugar al Monopoly con la comida.

Como veis fue un plan de sábado genial, os recomiendo que vayáis (la próxima edición será el fin de semana del siete de mayo) y disfrutéis muchísimo, y por favor, contarme vuestros planes diferentes para un fin de semana en Madrid.

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Os dejo un vídeo, está en inglés pero es muy interesante!

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