RESILIENCIA

soledad, desamor

Es horrible el ruido de un corazón cuando se rompe.

Yo recuerdo exactamente como sonó el mio. De repente todo dejó de tener sentido, solo sientes el aturdimiento y el zumbido en los oídos, y ese dolor que te lacera el alma. La ansiedad asfixia, impidiéndote respirar y te sobra hasta la piel.

Con el paso de los días comienzas a ver la vida pasar sin apenas participar de ella y sientes que tu corazón se ha roto en tantos y tan pequeños trozos que ya nunca más podrás recomponerlo. El pasado duele y el futuro asusta, y los días se vuelven un absurdo donde nadie parece poder comprender tu dolor y solo te repiten una y otra vez que necesitas tiempo para curar, y cuanto más lo aconsejan más doloroso se vuelve el concepto, ¡maldito tiempo cuando el reloj y el calendario han decidido ponerse en tu contra y no avanzar!

Y en esas tinieblas estás tan perdido que no encuentras camino ni sentido que pueda ayudar a salir de ese letargo. Y, en mi caso, la soledad, además, era aterradora.

En esos momentos alguien me aconsejó que no pensara a lo grande, que me centrara en la felicidad de las pequeñas cosas de la vida, el sabor de ese café, la sensación cálida del agua sobre la piel en la ducha. Y lo hice, y se me ha grabado y ya es un hábito que sale solo. Disfrutar del ahora, puesto que es lo único que tenemos.

Y, de repente, la sucesión de los días y ese pequeño trabajo interno que has sido capaz de hacer te colocan en el punto exacto, y llega tu momento, y aunque el dolor sigue doliendo, ya no mata. Te has hecho cargo de tu herida y de ti mismo y el amor por uno mismo vuelve a recuperar su tamaño exacto, y te das cuenta de que eres fuerte, y valiente, y que sabes recomponerte solo, porque ahí está la clave, el resto acompaña, pero la recuperación depende de uno mismo. Y valoras tu propia compañía por encima de la de cualquiera y disfrutas de tu soledad, y empiezas a gustarte como esa persona fortalecida en quién te has convertido, y ya no quieres más lo anterior, porque en el fondo sabes que nunca sería suficiente, que ahora quieres más, porque, tu mismo, ya eres más.

Val∞A

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